Ayer me pregunté si estaba viva o muerta,
me pregunté si los picos helados que rodeaban mi cuerpo,
eran causados por el frío de la noche,
o por las corrientes frías de un mar encrespado.
Me pregunté si estaba tendida o flotando en el mar salado,
no sabía si el vaivén que sentía en mi cuerpo,
era causado por mi armazón somnoliento,
o por el movimiento de las olas que me mecían de arriba abajo.
Me pregunté si habían sido reales las personas,
o solo una ilusión del alma negándose a abandonar mi cuerpo,
me pregunté por mi casa, mis cosas, mi familia,
no supe si contemplaras eran el reflejo del apego al negar
su abandono.
Me pregunté qué respiraba o si lo hacía,
tal vez no era aire, a lo mejor era el agua que entraba por
mi garganta mientras me mecía.
Me pregunté si me había vuelto loca,
o si mis pensamientos eran provocados por una conducta
disociativa.
O quizá si estaba muerta, desde hace mucho, solo que no
había querido darme cuenta.