lunes, 28 de julio de 2014

El canto…



Escuché una vez el canto de un viejo jilguero
Me contó de ti, de tu amor, de tu ilusión,
Me habló de ese beso devastador que sobrepasa la razón,
Yo no le creí, tomé sus dulces notas y las eché al buzón,
Las envié en una carta, rota y sin remitente,
Esperando jamás obtener tan llana y pronta respuesta.

Y así, llegaste tú, con tu amor, con tu ilusión,
Con esa clase de amor que los jóvenes borrachos de pasiones pueden sentir,
Con esa intensidad que hiere la piel y del alma ni qué decir,
Ese amor que destroza, carcome, mata, hiere, revive y levanta,
De ese amor que lleva en un soplo el cielo y el infierno, los dos, de un jalón,
Ese amor que te arrastra, ese amor que te hace llorar y reír.

Aún yo con mis años, con mis cabellos canos y las marcas del saber,
No he podido descifrar lo que este amor le hace a mi ser,
Sigo sin entender el porqué de su existir, así
Con sus ciclones, tornados, huracanes y remanentes, que nunca desaparecen.

Porque a pesar de los años, no puedes olvidarlo,
Y puedes tener mil amores, pero solo uno como el del canto del jilguero,
Ágil y sigiloso, fuerte y claro canturreo de pájaro,
Que revienta, retumba y paraliza el corazón.

Como el mío, como el tuyo, un corazón de dos…


Julio 2014.

Yumi_84