miércoles, 19 de febrero de 2014

Remembranzas...



Por increíblemente absurdo y estúpidamente masoquista que parezca,
Te extraño.
¿Cuándo fue la última vez que estuve a tu lado?, ¿Hace un día?, ¿Un mes?, ¿Un año?,

Muy a duras penas alcanzo a recordar las finas líneas de tu careta,
esa faz casi taciturna, llena de tranquilidad y de agrado,
esa alma tuya, carente de ligereza, perezosa, amorfa y somnolienta.

Tus expresiones, lo insonoro de tu risa, el calor inconfundible que emana de tus manos,
tu mirada de vacío al observar el horizonte, tu semi-actividad, tu pasividad violenta,
tu estornudo gracioso, tu nariz aguileña, el sonido que haces con tu hitter al inhalarlo.

Tus bizcos, el quejido de tus huesos, el hecho de que te salgas en una noche de tormenta,
y que viaje contigo descansando a mi costado, y que no puedas dormir con los ojos bien cerrados.

Y sin darme cuenta te conozco tan poco y te recuerdo tanto, que me temo mi estimado,
Voy a terminar extrañándote todo el tiempo sin poder ni querer evitarlo.


Yumi_84

sábado, 15 de febrero de 2014

Amor en Tribulación.


¿Qué caracteriza a un amor infortunado?
La soledad y el vacío de uno o más de sus amantes,
¡Ah! Porque es probable que sean varios,
no solo el par idealizado de los cuentos de antaño,
No, el infortunado amor se mezcla entre nosotros,
y entrelaza nuestros dedos con uno o más adeptos,
se nos escurre como miel por el cuerpo desnudo,
y va enervando, atrayendo, seduciendo a los incautos.

El fuego, el juego, la provocación,
sus llamas carbonizan los sentidos y la razón,
El llanto y los sollozos son traídos a su tiempo,
cuando llega el tiempo del dolor, de la separación,
Porque ¡Oh sí!, ay que amar y sufrir,
de lo contrario el incauto y el adepto, el ermitaño y el feligrés,
no se dan cuenta si han amado alguna vez.

¿Qué caracteriza a un amor infortunado?
La duda, el silencio; besos robados y desperdiciados,
caricias franqueadas, roces de labios y algo más,
Pasión, seducción, deseo, incertidumbre, ganas de gritar,
y estar tumbado en el sofá riendo, reviviendo, recordando,
esos intensos , breves, escasos y eufóricos momentos de felicidad.


Yumi_84

miércoles, 5 de febrero de 2014

Pastelito.


Un pastelillo con grajeas, cosa insignificante ¿no?,
no lo es para un niño que ha pasado hambre y frio,
no lo es para una madre que no tiene para comprar un pastel gigante en el cumpleaños de su hijo,
y no lo fue para cierta niña de ojos obscuros como la noche y cabellos ondulados,
que esperaba los domingos para que uno de sus abuelos le llevara el preciado regalo,
aunque fuera solo como un gesto, ese gesto valía todo,
valía las horas de limpieza, valía las tardes aburridas,
valía la tristeza, valía la melancolía;
simple batido de mantequilla y azúcar que bañaba un inflado y esponjoso pan de naranja,
que no sólo alimentaba la pequeña barriga de la cría entelerida, sino que también alimentaba su alma.


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Un poema libre dedicado a uno de mis abuelos, a veces olvidamos sentimientos por aferrarnos al orgullo.