miércoles, 29 de abril de 2009

El Disfraz....

Sentada frente al espejo acudieron sus ojos a un encuentro
Observando el vestido blanco que llevaba puesto
Humedecido por lagrimas, saldas y ensangrentadas
El maquillaje corrido, la sonrisa apagada.

Sin entender que es lo que pasa, se levanta y deja el sillón
Seca sus mejillas, se pone su máscara y levanta el telón
No deja un bosquejo en su joven rostros de perpetración
Y con una sonrisa seca y barata se dirige hacia el salón

El la observa, como si le tuviera devoción
Como si fuese su Diosa, y venerara su divino amor
Todos se encuentran felices, algunos lloran de la emoción
Ella entonces levanta la mirada y comienza a cruzar el pabellón

En su mente no habita nada, que no sea una tormentosa confusión
No experimenta nada que no sea miedo y frustración
No sabe porque una persona que le ama puede causarle tanto dolor
Y llega a la escena sin sentir lo que a toda niña le causaría ilusión

El tiempo corre, la brisa llega y el mundo gira a su alrededor
Mientras ella ensimismada y somnolienta piensa si es un error
El hombre frente a ella le hace una pregunta y contesta con desdén
Mientras se auto convence, y cree en las palabras, “jamás lo volverá a hacer”

Es entonces cuando él se acerca para besarle como por primera ves
Lo mira fijamente, mientras vuelven a sentir la tierra en sus pies
Vacila por un momento, pero se olvida de lo que no debió suceder
Y nuevamente se convence… “Está bien… prometió no dañarme otra vez”…

Yumi_84

lunes, 13 de abril de 2009

Tempestad….




De pronto una nube negra se poso sobre mi cabeza
Los sonidos bravíos y pueriles del viento ensordecían mis cabizbajos pensamientos
Sórdidos ellos, tales como el andar de un perro moribundo, ya sin aliento
Y yo, aferrada a mis miles de velas en este solitario entierro
Tratando de no perder las ideas que poco a poco descendían pos los círculos dantescos

A lo lejos podía escuchar una triste sonata de trompeta en una choza semienterrada
A la que juraba vacía, aferrada a la tierra que tanto amaba y que ahora marchita estaba
Asolada por la guerra, el hambre y la miseria; polvorienta, gélida y desértica

Mientras tú, allí tendido, en tu caja cutresca, pálida y sin bosquejos de ornamenta
Con tu sonrisa, esa maldita sonrisa sínica y soberbia, tus labios pálidos, tu vida fingida
Y yo, tu única comensal, la única mujer, el único punto blanco del paisaje, no estoy llorando

Veo la tempestad a mí alrededor y trato de imaginar que no es aquí donde estoy
Pero las raíces como manos hambrientas se enredan entre mis piernas, me hacen caer
Y me acercan cada vez más hacia el ceno de tu tierra, hasta llegar casi a tocar tu piel

Pero no siento tu aliento… porque tu… ya estas muerto…