Sentada frente al espejo acudieron sus ojos a un encuentro
Observando el vestido blanco que llevaba puesto
Humedecido por lagrimas, saldas y ensangrentadas
El maquillaje corrido, la sonrisa apagada.
Sin entender que es lo que pasa, se levanta y deja el sillón
Seca sus mejillas, se pone su máscara y levanta el telón
No deja un bosquejo en su joven rostros de perpetración
Y con una sonrisa seca y barata se dirige hacia el salón
El la observa, como si le tuviera devoción
Como si fuese su Diosa, y venerara su divino amor
Todos se encuentran felices, algunos lloran de la emoción
Ella entonces levanta la mirada y comienza a cruzar el pabellón
En su mente no habita nada, que no sea una tormentosa confusión
No experimenta nada que no sea miedo y frustración
No sabe porque una persona que le ama puede causarle tanto dolor
Y llega a la escena sin sentir lo que a toda niña le causaría ilusión
El tiempo corre, la brisa llega y el mundo gira a su alrededor
Mientras ella ensimismada y somnolienta piensa si es un error
El hombre frente a ella le hace una pregunta y contesta con desdén
Mientras se auto convence, y cree en las palabras, “jamás lo volverá a hacer”
Es entonces cuando él se acerca para besarle como por primera ves
Lo mira fijamente, mientras vuelven a sentir la tierra en sus pies
Vacila por un momento, pero se olvida de lo que no debió suceder
Y nuevamente se convence… “Está bien… prometió no dañarme otra vez”…
Yumi_84